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15 Mil Dibujos

A finales de los años 30 dos jóvenes estudiantes de arquitectura de la Universidad Católica de Chile, Jaime Escudero y Carlos Trupp, decidieron embarcarse en una aventura animada.

Con apoyo de CORFO y financiamientos propios consiguieron empezar el proyecto. Llevaban alrededor de 10 minutos de animación cuando recibieron la visita de Walt Disney, quien ​​los aconsejó y alentó a seguir con la producción adelante.

La película se estrenó en 1942, pero no consiguió el interés del público, habituado a las películas de animación norteamericanas. Su exhibición no duró mucho tiempo y nunca más se vio. Actualmente sólo existe un fragmento de casi dos minutos digitalizado y algunos bocetos.

15 Mil Dibujos

A finales de los años 30 dos jóvenes estudiantes de arquitectura de la Universidad Católica de Chile, Jaime Escudero y Carlos Trupp, decidieron embarcarse en una aventura animada.

Con apoyo de CORFO y financiamientos propios consiguieron empezar el proyecto. Llevaban alrededor de 10 minutos de animación cuando recibieron la visita de Walt Disney, quien ​​los aconsejó y alentó a seguir con la producción adelante.

La película se estrenó en 1942, pero no consiguió el interés del público, habituado a las películas de animación norteamericanas. Su exhibición no duró mucho tiempo y nunca más se vio. Actualmente sólo existe un fragmento de casi dos minutos digitalizado y algunos bocetos.

Jaime Escudero &
Juan Carlos Trupp

Jaime Escudero volvió a la universidad a titularse de arquitecto y se convirtió en un destacado ilustrador. Trabajó en proyectos arquitectónicos de forma particular y también en el Ministerio de Obras Públicas, donde creó los logos de las estaciones originales del Metro de Santiago. Falleció el 2012 a los 98 años de edad.

Juan Carlos Trupp conservó la cinta. Como señala una revista Ecran de 1948, Carlos se convirtió en seleccionado nacional del equipo de waterpolo y dirigió un documental llamado “Santiago de cuatro siglos”, del cual tampoco hay rastros. Luego migró a Estados Unidos donde murió en 1982.

Jaime Escudero &
Juan Carlos Trupp

Jaime Escudero volvió a la universidad a titularse de arquitecto y se convirtió en un destacado ilustrador. Trabajó en proyectos arquitectónicos de forma particular y también en el Ministerio de Obras Públicas, donde creó los logos de las estaciones originales del Metro de Santiago. Falleció el 2012 a los 98 años de edad.

Juan Carlos Trupp conservó la cinta. Como señala una revista Ecran de 1948, Carlos se convirtió en seleccionado nacional del equipo de waterpolo y dirigió un documental llamado “Santiago de cuatro siglos”, del cual tampoco hay rastros. Luego migró a Estados Unidos donde murió en 1982.

Personajes

Copuchita

Copuchita es un cóndor antropomorfo de grandes ojos y monocromo animado en 2D. Con su sombrero, chaleco negro y zapatillas blancas, busca dignificar al roto chileno, un obrero coqueto y pícaro, pero sin los defectos y estereotipos con los que generalmente se le representa. Hay quienes creen que Copuchita sería la inspiración del famoso Condorito (1949) debido a su parecido, pero nada se ha confirmado hasta la fecha.

Copuchita

Copuchita es un cóndor antropomorfo de grandes ojos y monocromo animado en 2D. Con su sombrero, chaleco negro y zapatillas blancas, busca dignificar al roto chileno, un obrero coqueto y pícaro, pero sin los defectos y estereotipos con los que generalmente se le representa. Hay quienes creen que Copuchita sería la inspiración del famoso Condorito (1949) debido a su parecido, pero nada se ha confirmado hasta la fecha.

Clarita

Clarita es la única figura humana en el filme. Preocupada por su aspecto, resalta sus ojos y labios con un notable maquillaje y recoge su pelo con una hermosa estrella que combina con sus aros. Remarca su figura con un vestido acinturado que cae hasta sus rodillas. Vanidosa, camina con sus tacones frente a Copuchita, quien es cautivado por su bello semblante y no puede quitarle los ojos de encima.

Clarita

Clarita es la única figura humana en el filme. Preocupada por su aspecto, resalta sus ojos y labios con un notable maquillaje y recoge su pelo con una hermosa estrella que combina con sus aros. Remarca su figura con un vestido acinturado que cae hasta sus rodillas. Vanidosa, camina con sus tacones frente a Copuchita, quien es cautivado por su bello semblante y no puede quitarle los ojos de encima.

Manihuel

Manihuel es un puma mapuche que cubre su cuerpo con el característico manto y chiripa de aquel pueblo. Es el inteligente del grupo. Tiene una postura erguida y firme, acompañada de una expresión apacible y una mirada penetrante y directa.

Manihuel

Manihuel es un puma mapuche que cubre su cuerpo con el característico manto y chiripa de aquel pueblo. Es el inteligente del grupo. Tiene una postura erguida y firme, acompañada de una expresión apacible y una mirada penetrante y directa.

Ño Benhaiga

Ño Benhaiga es un gallo que representa al típico huaso chileno con su clásica chupalla, poncho y espuelas. Su gestualidad y reacciones son torpes y lentas. Su escuálida y encorvada figura se deja llevar por el ritmo del galope de su caballo sin intentar oponer resistencia.

Ño Benhaiga

Ño Benhaiga es un gallo que representa al típico huaso chileno con su clásica chupalla, poncho y espuelas. Su gestualidad y reacciones son torpes y lentas. Su escuálida y encorvada figura se deja llevar por el ritmo del galope de su caballo sin intentar oponer resistencia.

Vivo el Ojo

Vivo el Ojo es el caballo de Ño Benhaiga. Porta en su cabeza una pequeña bandera chilena como marca de pertenencia. Siempre está aturdido, con una mirada adormilada e ida. Su andar es torpe por sus largas y flácidas piernas que se enredan unas con otras haciéndolo tropezar y caer al suelo, pero ni el golpe es capaz de sacarlo de su letargo.

Vivo el Ojo

Vivo el Ojo es el caballo de Ño Benhaiga. Porta en su cabeza una pequeña bandera chilena como marca de pertenencia. Siempre está aturdido, con una mirada adormilada e ida. Su andar es torpe por sus largas y flácidas piernas que se enredan unas con otras haciéndolo tropezar y caer al suelo, pero ni el golpe es capaz de sacarlo de su letargo.